domingo, 25 de enero de 2009

Empezar por el principio, ja

Todo blog apenas iniciado conlleva normalmente una presentación de aquel que lo ha creado y pretende desarrollarlo. O si queremos ser muy alternativos, no conlleva ningún tipo de presentación en absoluto, que así tiene más misterio. También se supone que inherente a la primera entrada, este pequeño diario cibernético presupone un compromiso con cierta asiduidad a la actualización del mismo. O si queremos ser más alternativos aún, podemos empezar el blog sin ningún tiempo de previsión de futuro, ya se verá. Y también el inicio de un blog (como de la mayoría de las cosas de este mundo) tiene mucho más sentido si se empieza desde el principio. Puede que tampoco se lleve a cabo este punto, pero en este caso no se puede decir que sea por alternativismo. Simplemente, no sé dónde está el principio (sí, esto es tan prototípico como no presentarse o no actualizar, pero qué le vamos a hacer). Pajas mentales mezcladas con laberintos cerebrales hacen de esta búsqueda una tarea infructuosa desde su principio (qué irónico). A lo mejor bastaría, y no estoy hablando del blog sino de quedar en paz conmigo mismo, explicar el porqué. Sencillamente decir qué me ha llevado a escribir el blog, a sentir la necesidad física de escribir lo que pasa por mi occidental e insignificante cabeza y depositarlo en un espacio accesible a toda la humanidad (qué mentira tan grande, cojones). En fin, son tan estúpidas todas estas cavilaciones centro-ombliguísticas postmodernas, que no podemos hacer otra cosa que darles un poco de importancia para dárnosla a nosotros mismos. Para sentir que, de alguna manera, no somos un ínfima parte del planeta con privilegios que no se merece, y menos a costa de quien los consigue. Y dentro de todo esto, golpeo mecánicamente las teclas del mecánico ordenador. ¿Por qué? Por absurda necesidad. He pensado muchas veces que todo lo que digo, pienso o escribo no es más interesante de lo que pueda decir cualquier otro, por lo que no tendría sentido que lo escribiese. Ni el otro tampoco. Luego se piensa que no será más interesante, pero al menos es tuyo, forma parte de ti, de alguna manera eres tú. Al final te das cuenta de que tu mensaje no llegará ni a una décima parte de las personas que crees, y que en realidad ni siquiera esto importa. Sólo importa que salga de ti y llegue a quien tú quieras. Como si quieres que no llegue. En la realidad en la que vivimos, esta realidad del ocio, la autocompasión y la búsqueda de una vacía felicidad a cualquier precio, escribir lo que se te pasa por la cabeza es uno de las consecuencias menos patéticas. Y de nuevo el discurso está mezclado, inconexo, desordenado e incomprensible. A lo mejor es que hoy, ahora o siempre debería estar así. O a lo mejor no hay otra manera de estar. Digamos que es la primera entrada. Digamos que todo se concretizará (¿para qué?¿por qué?). Digamos que ni de coña he empezado por el principio. Digamos que soy un capullo más que escribe en Internet en vez de hacerlo en un papel. Digamos que hoy me desperté hormiga y querría acostarme elefante. Digamos buenas noches.

3 comentarios:

  1. Esta es la mejor manera de enseñar lo que escribes sin que nadie sepa quién eres...sólo sabrán lo que nosotros contemos. Y eso puede ser bueno, malo o estúpido...pero qué más da :)
    Creo que tu comentario ha sido el más original que me han dejado nunca, y de los más bonitos también...iba a decir gracias pero no queda del todo bien decirlo...sólo te diré que has conseguido que tenga una sonrisa de oreja a oreja al leerlo.
    Un besito

    P.D: "cavilaciones centro-ombliguísticas postmodernas" jajajaja, genial :)

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu respuesta (aunque no quede bien decirlo). Cada una de las palabras era cierta, pero por un momento pensé que podría haber parecido incluso un poco invadente. Prometo rellenar mi perfil sin volver a mirar el tuyo y luego comprobar coincidencias. Pero cuando vi "Zazie dans le metro" me propuse clandestinamente encontrar a una niña tan genial y sincera como ella pero con algunos años más. Vaya, pensó él ayer por la noche. Hasta que nos leamos.
    Un beso

    P.D: Lástima que esa sonrisa se haya perdido en el espacio interplanetario, una parte me pertenecía.

    ResponderEliminar
  3. Digamos buenos días...

    Y sin coordenadas psico-temporales exactas(porque sabemos que el tiempo exterior no existe), asumo que es usted fan de El club de los poetas muertos y, en lugar de welcome, le dedico un:

    "que posigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso",

    Un saludo ***

    ResponderEliminar

..pisadas..