miércoles, 28 de enero de 2009

Autodecálogo

1. Si te da miedo, hazlo.
2. A veces, ser tú mismo implica ser diferente.
3. Si no eres tú mismo, no eres nadie.
4. Si te da miedo ser tú mismo porque eres diferente, elige si prefieres ser diferente o no ser nadie.
5. Si te quedas en la cama, no eres tú mismo, eres simplemente un perezoso.
6. No todos los días son días de fiesta, pero disfruta todos como si lo fuesen. Cumple tus obligaciones, pero no seas capullo.
7. No te agobies ni te obsesiones con gilipolleces. ¡¡Venga, coño, que la vida son dos días!!
8. No intentes ser ni hacer lo que los demás esperarían o crees que esperarían de ti, pero nunca ignores ni pases por encima de sus sentimientos o ideas.
9. Sabes que te encanta mirarte el ombligo, pero levanta la vista para mirar a los demás. Si no lo haces, estarás solo y, peor aún, serás un capullo egocentrista.
10. No te inventes excusas estúpidas para no cumplir tu autodecálogo, que nos conocemos.

lunes, 26 de enero de 2009

Yahvéh, Jesús y Alá, o los trillizos González

"Las tres grandes religiones basadas en la fe en un único dios - el judaísmo, el cristianismo y el Islam - están genéticamente conectadas entre sí, y por mucho que el dios único pueda aparecer caracterizado de diversa manera en cualquiera de ellas, está claro que se trata del "mismo" dios, pasado del judaísmo al cristianismo y formado entre los árabes bajo la doble influencia judía y cristiana. Sin embargo, aunque se tratase de un producto histórico único, nada impediría tratarlo desde un punto de vista tipológico, señalando, esto es, los diferentes carácteres de aquellos de otros seres suprahumanos, objeto de creencia y culto. Pero hay otra religión que también tiene un dios único - anterior al cristianismo y sustancialmente independiente del judaísmo -, la religión "mazdea" del antiguo Irán (y de los pocos "Parsis" que la conservan todavía). Si bien el mazdeismo ha surgido en el mismo gran momento histórico en el que se coloca la profetización ebrea y otros tantos movimientos anti-tradicionales asiáticos y europeos, su dios único, Ahura Mazda, revela una génesis independiente de la del dios ebraico."

Traducido de Introduzione alla storia delle religioni, Angelo Brellich


Curioso, cuando poco, a la vez que satánicamente irónico.

domingo, 25 de enero de 2009

Empezar por el principio, ja

Todo blog apenas iniciado conlleva normalmente una presentación de aquel que lo ha creado y pretende desarrollarlo. O si queremos ser muy alternativos, no conlleva ningún tipo de presentación en absoluto, que así tiene más misterio. También se supone que inherente a la primera entrada, este pequeño diario cibernético presupone un compromiso con cierta asiduidad a la actualización del mismo. O si queremos ser más alternativos aún, podemos empezar el blog sin ningún tiempo de previsión de futuro, ya se verá. Y también el inicio de un blog (como de la mayoría de las cosas de este mundo) tiene mucho más sentido si se empieza desde el principio. Puede que tampoco se lleve a cabo este punto, pero en este caso no se puede decir que sea por alternativismo. Simplemente, no sé dónde está el principio (sí, esto es tan prototípico como no presentarse o no actualizar, pero qué le vamos a hacer). Pajas mentales mezcladas con laberintos cerebrales hacen de esta búsqueda una tarea infructuosa desde su principio (qué irónico). A lo mejor bastaría, y no estoy hablando del blog sino de quedar en paz conmigo mismo, explicar el porqué. Sencillamente decir qué me ha llevado a escribir el blog, a sentir la necesidad física de escribir lo que pasa por mi occidental e insignificante cabeza y depositarlo en un espacio accesible a toda la humanidad (qué mentira tan grande, cojones). En fin, son tan estúpidas todas estas cavilaciones centro-ombliguísticas postmodernas, que no podemos hacer otra cosa que darles un poco de importancia para dárnosla a nosotros mismos. Para sentir que, de alguna manera, no somos un ínfima parte del planeta con privilegios que no se merece, y menos a costa de quien los consigue. Y dentro de todo esto, golpeo mecánicamente las teclas del mecánico ordenador. ¿Por qué? Por absurda necesidad. He pensado muchas veces que todo lo que digo, pienso o escribo no es más interesante de lo que pueda decir cualquier otro, por lo que no tendría sentido que lo escribiese. Ni el otro tampoco. Luego se piensa que no será más interesante, pero al menos es tuyo, forma parte de ti, de alguna manera eres tú. Al final te das cuenta de que tu mensaje no llegará ni a una décima parte de las personas que crees, y que en realidad ni siquiera esto importa. Sólo importa que salga de ti y llegue a quien tú quieras. Como si quieres que no llegue. En la realidad en la que vivimos, esta realidad del ocio, la autocompasión y la búsqueda de una vacía felicidad a cualquier precio, escribir lo que se te pasa por la cabeza es uno de las consecuencias menos patéticas. Y de nuevo el discurso está mezclado, inconexo, desordenado e incomprensible. A lo mejor es que hoy, ahora o siempre debería estar así. O a lo mejor no hay otra manera de estar. Digamos que es la primera entrada. Digamos que todo se concretizará (¿para qué?¿por qué?). Digamos que ni de coña he empezado por el principio. Digamos que soy un capullo más que escribe en Internet en vez de hacerlo en un papel. Digamos que hoy me desperté hormiga y querría acostarme elefante. Digamos buenas noches.